Central Hidroeléctrica Simón Bolívar
En el río Caroní, a 100 kilómetros de la desembocadura en el río Orinoco, se encuentra esta obra de ingeniería y de arte, que es la central hidroeléctrica "Simón Bolívar", también conocida como la represa del Guri.
Antes del 31/03/2006, se denominada "Raúl Leoni" en honor al ex presidente Raúl Leoni.
La construcción se inició en 1963. La primera etapa concluyó en 1978 y la segunda en 1986.
Obra de ingeniería con una capacidad de 10 millones de kilowatios/hora en sus dos salas de máquinas, haciéndola la segunda central hidroeléctrica del mundo, después de la central de Itaipú (Entre Brasil y Paraguay).
Para producir este nivel de energía se necesitaría una producción petrolera de 300.000 barriles diarios.
La presa de concreto tiene una longitud de 1500 metros y una altura de 180 metros. Cuenta con un aliviadero de 3 canales, que permite la salida del exceso de agua en la época de lluvias (Mayo a Octubre).
El lago artificial que se ha formado es el segundo más grande de Venezuela (después del lago de Maracaibo), con una superficie de 3919 km2, más grande que el estado Carabobo. En este lago se practica la pesca del pavón y hay buenas facilidades recreacionales.
Esta represa, generadora de electricidad para una importante porción de Venezuela, fue inaugurada en 1968 luego de largos años de trabajo. En ese mismo año, algo antes de su inauguración, al comenzar a subir el nivel de las aguas, se realizó una operación de rescate de la fauna que vivía en las islas y costas del lago que se estaba formando.
Durante un par de meses todo fue movimiento. La actividad de ubicación y de rescate de los animales fue febril. Las cuadrillas de indígenas que trabajaron en las operaciones de captura y reubicación de animales usaban largas curiaras, pintadas de anaranjado, con potentes motores fuera de borda y dotadas de bolsas para transportar los animales.
La utilidad de la operación se debió a la celeridad a la que subiría el nivel del agua. Muchos animales murieron en la odisea; muchos sobrevivieron y encontraron nuevo hogar. Quienes participamos de una o de otra manera hicimos lo que nos dictó nuestra conciencia hacia la naturaleza. El impacto de la represa fue importante y aleccionador.
Años más tarde, en una segunda sesión de incremento del nivel, se hizo una operación diferente, debido a que la velocidad de llenado fue menor. Hoy día, el atardecer en estos parajes transmite quietud, paz, tranquilidad y sosiego, cuando las luces se reflejan en la superficie de un recodo del gran lago y nos traen memorias de treinta años o más.
En este momento se encuentra en construcción el futuro parque nacional Necuima, el cual va a disponer de facilidades recreativas.
Visitar la represa del Guri es una experiencia inolvidable, que no dudamos en recomendar. Hay cuatro visitas diarias, de lunes a domingo, dos en la mañana y dos en la tarde, puede escoger la que mas le convenga.

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